Todas las empresas se presentan en el mercado tras un nombre que les identifica. Este nombre/marca es el vinculo de unión entre la empresa y sus clientes. El cliente identifica una empresa, sus productos, servicios y sus estándares de calidad, a través de la marca, que se revela como un importante factor en su elección y en la fidelidad que mostrará hacia ella.
¿Debemos registrar nuestra marca o nombre comercial? Es una pregunta que muchos empresarios nos hacen (y esto ya es algo, pues otros ni se lo plantean) y dudan sobre si el costo de proteger la marca está justificado.
En primer lugar, el registro no es obligatorio (salvo casos particulares, como agencias de viajes, exigencias de las denominaciones de origen, etc.). Pero la vigente Ley de Marcas establece que “el derecho de propiedad sobre la marca y el nombre comercial se adquiere por el registro”. Si no está registrado, no se tiene derecho exclusivo a su uso.
A ningún empresario se le ocurriría invertir un solo euro en construir su negocio en un solar que no es de su propiedad, sin embargo se invierten cuantiosas cantidades en branding, publicidad, páginas web,… para posicionar un nombre que no les pertenece.
Existen unas preguntas que el empresario se debe hacer para afrontar este asunto:
1- Si se les impidiese seguir trabajando con su marca o nombre comercial, los costos de adaptación a una nueva marca, la perdida de la identidad frente a sus clientes que deberá ser recuperada por la nueva marca; ¿será perjudicial para su empresa?
2- El cambio de la marca o nombre comercial que utilizamos ¿puede crear alguna desconfianza entre sus clientes?
3- En cuanto a la posibilidad de estar usurpando los derechos de un tercero, puede sufrir una acción penal, civil o ambas -sujetas a la posibilidad de afrontar indemnizaciones e incluso penas de prisión previstas en el código penal-, generando gastos de defensa. ¿Esto afectaría a su empresa?
4- Si un competidor se presenta en el mercado con una marca o nombre comercial igual o similar al suyo, aprovechándose de su inversión y dedicación a su marca ¿le perjudicaría?
Estas preguntas nos pueden llevar a muchas otras, pero, si solo una de ellas puede afectar a la empresa, el evitarlo ¿justifica el coste de protección de la marca?
En el caso de que cualquiera de estas circunstancias produzca un daño a su empresa, vemos que la marca de la empresa es algo relevante y debe ser protegida, siendo el registro y la posterior vigilancia la única forma de evitar tales disgustos.






